“En los labios estaba la tranquila confianza
en las mejillas la corporalidad en su casa
y la inocencia de un buen corazón
movía los senos una y otra vez”.
“En los labios estaba la tranquila confianza
en las mejillas la corporalidad en su casa
y la inocencia de un buen corazón
movía los senos una y otra vez”.