“Nos mira la piedad desde las alambradas”. Un poemario de Marifé Santiago Bolaños

Por TOMÁS-NÉSTOR MARTÍNEZ ÁLVAREZDesde astorgaredaccion.comLa palabra, en algunos momentos, nos queda corta como aquel pantalón de la infancia que con recosidos o remiendos ha superado su tiempo. La palabra no siempre abarca los mismos puntos cardinales u horizontes que la mirada; si del sentir se trata, aquella encoge y muestra su incapacidad, su insuficiencia para dibujar el color de las emociones o la hondura de la necedad humana; ante la infamia, quisiera enmudecer y preservar su dignidad, mas reconoce y sabe que el silencio anega toda intención en la desesperanza. En ocasiones, por momentos, habrá que reforzar esa palabra para que no anime o caiga en la desmemoria. Sea como fuere ha de sostenerse en pie, ha de resistir porque “resistir es sobrevivir para poder contarlo fuera”: aquello que consigue salir fuera, cuanto se cuente más allá de los límites, difícilmente regresará al olvido.Marifé Santiago nos entrega en su texto un abrazo, acompañado de esa plegaria que brota urgente e imparable, necesaria tras el “viaje moral” —recuerda en palabras de J. C. Mestre– que en agosto de 2011 realizó a Auschwitz en compañía del poeta de Villafranca del Bierzo, El Lebrijano, Berta Ojea y Henar Corbí. ¡Qué difícil hallar palabras que acojan la poesía lúcida, que sean capaces de mantener en hora el reloj del compromiso ético con cuantos perdieron la voz mas no la herencia! ¡¡En este poemario Marifé las encuentra; les da alma bajo su cobijo!!Recuerdo que Juan Gelman, viajero ya definitivo, siempre tenaz ante la infamia, aseguraba: “a la poesía me obliga el dolor ajeno”. En estos poemas, en cuatro visiones-sueño la poeta transustancia el tiempo del dolor en sentimiento propio que quisiera colectivo y partícipe, nunca acosado por el devenir. “Se van las palabras, se vacían los destinos, enferman los sentimientos”, escribe en el poema-visión XV. La vergüenza que desde entonces cubre al hombre, aquel exterminio y cuantos exterminios lo persiguen, manifiestan tal desnudez que “no la cubrirán ya nunca ni ropas ni decretos” (XXIV).Los ríos también guardan, ¿ocultan cómplices?, la Historia. En los grandes ríos de Europa también tienen asiento fragmentados los fondos de la memoria: “Vístula, como Danubio: dos nombres de ríos majestuosos que guardan la memoria más abyecta de Europa. No hay reconocimiento sacrificial en tales aguas. No caben mitos en tales aguas” (XXVII). ¡El agua, imprescindible siempre; también guardiana itinerante de la memoria!En los versos, en los versículos de este poemario el lenguaje directo, sin concesiones al canto grandilocuente y huero, sin ”sentimentalina” doctrinal, alcanza de verdad lo más profundo del ser humano. No deja espacio para la amargura ni queda exiliada la Belleza; aquí el sentir humano no se alimenta de lágrimas; lo refrigera la Ética.

vía \”Nos mira la piedad desde las alambradas\”. Un poemario de Marifé Santiago Bolaños.

vía “Nos mira la piedad desde las alambradas”. Un poemario de Marifé Santiago Bolaños.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s