German Coppini, siempre audaz, con el Comando Delta

German Coppini, siempre audaz, con el Comando Delta | Tam-Tam Press.

Germán Coppini, en una fotografía del disco "Semper Audax" (Lemuria Music).

Germán Coppini, en una fotografía del disco “Semper Audax” (Lemuria Music).

Un año después de la muerte de Germán Coppini sale a a la luz “Semper Audax”, el álbum de un concierto en directo, grabado en Ferrol en 2009, en el que el cantante reinterpreta los clásicos deGolpes Bajos arropado por los músicos experimentales del Comando Delta. Un concierto que Coppinino quiso ver como un ‘revival’ de viejas canciones sino como una auténtica reinvención de aquellos temas.

“Llego a Ferrol eufórico”, confesaba el que también fue cantante de Siniestro Total pocas horas antes de aquella actuación excepcional, que aparecía incluida en la programación de la Semana de Poesía Salvaxe —iniciativa impulsada por el asesor cultural Marcos Lorenzo y por los poetas Guillermo Ferrández Karlotti— que entonces cumplía su segunda edición.

Presentado en un vinilo de 12 pulgadas blanco, y acompañado de un libro con textos, letras, fotos y un CD, el álbum recoge el repertorio de Golpes Bajos tal como Germán Coppini entendió que tenían que sonar en pleno siglo XXI canciones como “Malos tiempos para la lírica”, “No mires a los ojos de la gente”, “Cena recalentada” o “Fiesta de los maniquíes”, rodeado de los grandes músicos de la orquesta experimental y de acción directa Comando Delta (escisión de la Orquesta Omega) —Científico Loco “Pop”, María Mode, Nacho “Fingers” Muñoz, Mauro Salín, Patxi Valera, Pablo Pérez, Miguel Seoane, Kike Otero, Fernando Abreu, Pablo Sax y Chefa Alonso—, que aportan a los grandes temas de Golpes Bajos texturas absolutamente inéditas.

Reproducimos más abajo dos de los textos de este precioso álbum, uno del poeta leonés Víctor M. Díezy otro de la compositora, saxofonista, percusionista e improvisadora gallega Chefa Alonso. Ambos tuvieron el privilegio de asistir a aquel concierto, en el caso de Chefa, además, como conductora del Comando Delta. El álbum incluye también textos de Marcos Lorenzo, Elvira Reig y Pablo Lacárcel (que es el editor musical).

"Semper Audax", el último álbum de Germán Coppini, editado por Lemuria Music.

Un breve vuelo salvaje en ala delta

Por VÍCTOR M. DÍEZ

Ferrol, año 2009. La ciudad se llenó de músicos en aquel abril salvaxe. La gran idea de Marcos Lorenzode revisitar creativamente —lejos de esos homenajes de cemento que hay por ahí— a un poeta-músico-poeta como Germán Coppini fue un maravilloso y necesario acto de justicia poética. Llovía y lo mejor de aquella orquesta Omega, de poetas improvisadores, llegó en su ala Delta. Les esperábamos por allí poetas venidos de otros mundos, expectantes y ansiosos en la arcadia de Guillermo Ferrández y Karlotti. Se encendió la chispa, entonces, y quizás pagaron las consecuencias los tasqueros ferrolanos, pero esa es otra historia.

Cena recalentada

No sé si será por esa vocación nuestra por la cultura de club o por nuestra formación sentimental en el jazz pero, desde siempre, algunos petas nos hemos encontrado mejor entre músicos o pintores, que entre literatos. Para algunos, ser poeta no es solo escribir poemas. Esa reducción a lo Forrest gump: mi mamá dice que tonto es el que di-ce ton-te rí-as; me inquieta sobremanera. Bien al contrario, ser poeta es, para uno, algo más que escribir poesías. Es una actitud creativa, atenta, de imaginación que, como digo, suelo reconocer más a menudo entre actores, bailarines, plásticos o músicos… que, entre los llamados “escritores”. Esto entre paréntesis, comillas y corchetes, pues uno ha conocido de todo en todos lados. Una más, he visto actitudes poéticas enormes entre personajes cuyo arte no era otro que vender lotería, barrer la calles o servir licores. Cuántas palabras para decir que trabajo desde hace veinticinco años con artistas de otras artes en un quehacer poético sin distinciones de género. Con esas premisas y, en el contexto del festival de Poesía Salvaxe de Ferrol, el encuentro con un poeta-músico como Germán Coppini, resultó mágico para mí y para todos los que por allí andábamos. Su actitud eran la receptividad, la modestia y el colegueo. Sin el menor atisbo de “estrella”, brillaban unas chispas de tristeza en sus ojos, a pesar de la alegría por el encuentro.

Fiesta de los maniquíes

Veo una foto “salvaje”, mítica de entonces. En ella, oscura, nocturna, en blanco y negro, desenfocada en el umbral del Carteles, aparecemos arracimados Carlos Oroza, Marcos Lorenzo, Coti, Estevo Creus, Karlotti, Germán Coppini y yo mismo. No los toques, por favorGermán aparece agachado en el ángulo inferior derecho, casi fuera de cuadro, como si buscase el lugar discreto, la sombra. Por las conversaciones que pude tener con él en esos días, ésa era su actitud vital artística: halagado por la propuesta de trabajar con materiales suyos antiguos –casi arqueológicos– que a todos nos concernían y, a los que a la vez, se les insuflaba nuevo aliento, vida nueva, no quería ser potagonista. Parecía preferir apartarse del centro de la escena, sin dejar de mantener una mirada curiosa, delicada y atenta hacia todo.

Así ocurrió, también, en el emocionante concierto en el Teatro Jofre, donde no sólo se prestó a que elcomando Delta retorciera, deformara, fundiera y creará auténticas nuevas piezas de sus viejas canciones, además demostró cómo quería estar allí. Quería ser uno más entre los músicos, entre los poetas. Era su día y, como en la foto, podía haber acaparado el centro. Pero no, buscó ese umbral poético de la energía común. Un estar a la puerta que sobrecogía. El concierto no sólo no defraudó ninguna expectativa sino que tuvo una verdad infrecuente. Cuando Chefa Alonso asumió por consenso la conducción de la orquesta, en la primera parte de la actuación, aceptó como visitante el riesgo de entrar en un lenguaje ajeno como si fuese propio. Parecía participar en todo aquello como quería estar en el mundo, aportando sin dañarlo. Así fue o así me lo devuelve ahora esa “colección de moscas” que es la memoria. Suaves golpes de memoria, Germán.

Germán Coppini, en el Jofre, acompañado por los músicos del Comando Delta. © Fotografía: Jorge Meis (diariodeferrol.com)

Ironía y dulzura

A Germán Coppini

Por CHEFA ALONSO

1. Germán

En nuestro primer encuentro te hablé apasionadamente de la improvisación libre, de las posibilidades musicales que abriría, dudando un poco que un cantante de pop como tú, tan de moda en los años ochenta, quisiera zambullirse en una experiencia como la que teníamos entre manos: reinterpretar los temas más significativos de los Golpes Bajos, tus temas, desde una nueva perspectiva, con un grupo de músicos improvisadores que formábamos parte de la Orquesta OMEGA (Orquesta de Música Espontánea de Galicia). Friquis.

Pero no sólo tu entrega y confianza fueron absolutas, sino que, de hecho, me confesaste que únicamente tenías interés en volver a cantar esas canciones tantas veces repetidas, si intentábamos un abordaje totalmente nuevo, fresco, actual. Con músicos amantes de la improvisación libre, esto estaba casi garantizado. Además, seguíamos viviendo malos tiempos para la lírica.

Nos vimos varias veces en los alrededores de la Plaza de Santa Ana, antes de los ensayos en Galicia, intercambiamos discos, ideas, deseos, empezamos a hacernos amigos y esto me dio una alegría nueva que se añadió a la ilusión por el proyecto.

El primer ensayo sin ti, Germán, fue un caos. Todos teníamos tus temas en la oreja, los habíamos oído de jóvenes, pero nadie tenía una partitura, ni la armonía de las composiciones, ni nos habíamos puesto a sacarla, así que, en vista de lo que se nos venía encima (quedaba poco tiempo para el concierto) decidimos reunirnos una vez más solo los músicos, y encargarnos cada uno (de los que queríamos participar en los arreglos, desarreglos y propuestas musicales), de un tema concreto. Así, en el segundo ensayo sin tu presencia, fuimos definiendo entre todos los ambientes de los temas, ensayando los arreglos y estructurando las piezas improvisadas que, con diferentes formaciones instrumentales, servirían de transiciones en el concierto.

Con tu llegada, todo fue encajando, la música de los Golpes Bajos y del Comando Delta, tu voz y las diferentes personalidades; te familiarizaste en un tiempo record con los músicos, compartiendo su sentido del humor y logrando en ese fin de semana, el cariño y el respeto de todos.

El Teatro Jofre de Ferrol estaba a rebosar y todos nos sentíamos emocionados por lo que iba a pasar (tú estuviste a punto de salir al escenario con el gorro de lana negro calado hasta las orejas). Los músicos me pidieron que condujera una primera pieza de improvisación, antes de empezar con el repertorio y tú no tuviste ninguna duda en participar en ella con la voz. Había química entre todos y eso nos permitió dar un concierto vibrante y emotivo, como enternecedoras fueron tus presentaciones de los músicos y tus lágrimas.

Y como no me has dado tiempo para despedirme, porque te fuiste sin avisar, aunque a mi no me gustan las despedidas, aquí va un último saludo para ti, Germán, músico, poeta, amigo.

2. La música

Insectos tranquilos, aire plácido del verano

quejidos y voces próximas.

Rezos.

Susurros, labios trémulos.

Maquinaria del futuro, ecos irreconocibles.

Algo viene ¿Te estás asustando?

Semillas que juguetean en la palma de tu mano ¿Tienes miedo?

El parpadeo de las luces y la danza de los gitanos. Huele a leña.

La voz risueña del hada en la cajita de música. Ese cuento que duerme escondido en el corazón del mundo ¿Ya estás tranquilo?

Cascabeles, espejitos y campanas. La casita a través de la puerta entornada ¿Te levantaste para beber?

Llegas tarde.

Carreras de animales menudos jugando al escondite; desorden.

Melancolía.

La bruja narra un viejo cuento: aleteos de pájaros y viento rabioso

¿Qué dices?

Pulso, acento, ostinato

Canibalismo, voracidad, locura.

El cíclope se despierta de su letargo

parpadea, mira y no ve.

Como esa ola que crece y se despliega

El tiempo que te adelanta

te dice adiós.

Te mantendremos en nuestras memorias para que sigas viviendo

— — —

NOTA: Hace unos días ha salido además el videoclip oficial de Néctar, la última banda en la queGermán Coppini estuvo enrolado como vocalista, realizado por Sole Rebollo.

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