MÁQUINAS PARA FABRICAR HORIZONTES

SÓ(LO) LETRAS

Me quedo mirando al horizonte. Es un horizonte que no he elegido, aunque tampoco podría ser otro. Es el que está ahí, al asomar la cabeza por la ventana, el mismo que cuando era niño y contemplaba durante largo rato, cuando venía a esta casa de vacaciones.

Una línea de montañas en la lejanía. De un azul muy intenso, por efecto de la luz que a principios de verano se dispersa en una atmósfera limpia, recién remozada por las lluvias de la primavera.

Hace meses que he regresado para encontrarme con este horizonte, y quedarme.

Son, ahora mismo, las 10 de la mañana de un 1 de julio de 2015, aunque es posible que sean las 9, o las 8, según el horario solar. Las horas son una convención, pienso. Los relojes deberían olvidarse de la absurda idea del tiempo y marcar, por ejemplo, la intensidad de los rayos, la…

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